El Agua de La Habana

“No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad”.

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Río Almendares Puente de Hierro 190611

El extenso humedal habanero era un bosque pluvial, situado en un terreno ligeramente ondulado, donde predominaban las arboledas frondosas y tupidas, llanuras, arroyos, lagunas cercanas mantenían la humedad relativa alta -90 %- durante todo el año. La región estaba dominada por un clima cálido ecuatorial y húmedo, con variaciones de las temperaturas no muy significativas.

En el “pueblo del agua” Sacalohondo (centro de la llanura) la “temperatura media en el pueblo del Wajay, en el mes de diciembre de 1795 era de 18,8 grados y en 1800 osciló entre 13,8 y 18,9″ según estudios realizados por Alexander von Humboldt, (1767-1835), la temperatura media durante todo el año era de 26 ºC y las precipitaciones abundantes, lo que producía una extrema humedad relativa en todo el sistema fluvial. Más del 60% de las precipitaciones provenían del agua de la cuenca Almendares-Vento, cuenca que con sus arroyos, ríos, pantanos y lagunas originaba flujos de recirculación por medio de la evaporación y transpiración de las arboledas que existían en toda la zona; el resto de las precipitaciones provenían de las corrientes (vientos alisios) procedentes del mar y los océanos que al pasar por esta región dejaban caer fuertes aguaceros semanales.

Lagunas del Corral de Sacalohondo

El río Almendrares, es el caudal central del sistema pluvial, un río que “irriga y corre” desde las Lomas de Tapaste, tomaba más fuerza en el poblado de Calabazar, lugar donde se encontraban varios de sus afluentes y continuaba su rumbo río abajo por el poblado de Río Verde, Río Cristal, Capdevila… hasta desembocar en el Torreón de La Chorrera en la parte norte de la ciudad.

Aunque los: …“gráficos vitales del cambio climático para América Latina y el Caribe” abordados por PNUMA -Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente- y CEPAL -Comisión Económica para América Latina y el Caribe- presentados en la Cumbre del Cambio Climático Cancún, México abordan entre otros aspectos los estragos del fenómeno de calentamiento que incrementa las temperaturas extremas, incendios forestales, sequías, tormentas, inundaciones en las regiones de América Latina y el Caribe. En Cuba también se han cometido errores y por ende se presentan los resultados:

El crecimiento de las áreas de cultivos, el fomento de vaquerías, el insuficiente marco normativo, la mala planificación ecológica, aparejado a la baja importancia prestada a los árboles y el descuido del medio ambiente, provocó con el pasar del tiempo que muchos de estos: bosques, lagunas, ríos y arroyuelos sistemas autóctonos habaneros (sistemas fluviales) fueran desapareciendo -no existan- lo que induce hoy en día, una urgente tarea para rescatar el ciclo del agua en las zonas sistemáticas de lluvias habaneras (Bosques).

Al desaparecer las arboledas, secarse los riachuelos, ríos y lagunas que fomentaban corrientes hacia las capas superiores de la atmósfera unido al debilitamiento de condiciones ideales en el humedal que atraían las precipitaciones en la estrecha región… Evidencian hoy en día, dispersos flujos ascendentes de corrientes en reducidas zonas boscosas de una de las partes más estrechas de la isla, lo que trae como resultado una tendencia al incremento de zonas secas o desérticas (escasas lluvias).

La sequía que tenemos en nuestra provincia es consecuencia también del crecimiento de la ciudad por: la edificación de viviendas, fábricas, autopistas, almacenes, construcción de grandes embalses para el riego de cultivos, cultivos que no son predominantes en la actualidad y producciones que no fueron sustentables. Época en que disminuyeron las zonas boscosas para garantizar sembrados, movimiento de tierra, desvío de ríos y la pérdida de pequeños ecosistemas oriundos de la región.

Según plantea Antonio Núñez Jiménez en uno de sus tratados “El Hombre viene construyendo presas desde hace cinco mil años. La primera se cree que fue en el Río Jordán. De allá a acá se han hecho 40 000 grandes presas según el Registro Mundial de la ICOLD. Solamente en los últimos 35 años se han construido tanto como en 5 000 años anteriores, cifra alarmante si tenemos en cuenta que por tal aceleramiento muchas han terminado en un fracaso completo”.

DEL PASADO AL PRESENTE
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A partir de la mitad de la década del 60, se incrementó la población de La Habana y con esto la construcción de: repartos, viviendas, centros de trabajo, almacenes, fábricas para los obreros cubanos. No fue hasta la planeación y ejecución del embalse “Ejercito Rebelde” -ER- en el año 1974 que La Chorrera comenzó a perder su fortaleza natural (río abajo) por el corte de su corriente, al “intentar acaparar agua” en la “cortina de 2,331 kilómetros de largo y 29,10 m de altura” -datos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos- lo que provoca según las investigaciones hechas la infiltración de sus aguas a través de las rocas hacia el manto freático debido a la presión del liquido en la zona de emplazamiento y su evaporación a la atmósfera.

Como dato interesante, que corrobora la influencia desfavorable del Embalse -ER- al Almendares es por observación personal: Que otros pequeños afluentes de la parte más oeste de la cuenca se mantienen con agua (contaminada), pero corriendo durante todo el año ¡y el Amendares permanece seco en esta zona! No por gusto en el ilustre ingeniero y constructor Francisco de Albear y Lara decidió construir el mayor acueducto de La Habana en esta zona del “Casiguagua” (Taza de Vento), un espacio donde no corre “Aguaaaaaaa…” y sus manantiales naturales al lado del antiguo “Puente de Hierro” donde nos bañábamos y pescábamos platís cuando éramos chicos es un lugar completamente desprovisto de “Aguaaaaaaa…”.

A mi juicio, el futuro del agua de La Habana es preocupante y debe ser objeto de análisis imparcial si tomamos en consideración que la irrigación natural del Almendares no es efectiva y su contaminación es alta en su totalidad.

En mayo de 2011, el promedio de lluvias no fue suficiente por la debilitación del humedal, su irrigación y la decantación hacia el manto freático es baja o nula en muchas de sus zonas de recarga, la falta de agua se hace sentir en sus orillas, aunque el debilitamiento del bosque se detiene con “Mi Programa Verde”.

No se puede negar la toma de conciencia de muchas personas, organizaciones que se están dedicando a plantar nuevas arboledas de frutales, limpiar las costas y cuidar la naturaleza en La Habana y espacios como este donde se habla del tema abiertamente y con sinceridad, lo que redundará en el incremento de la salud del ecosistema habanero.

El estado cubano invierte recursos en garantizar que el agua potable llegue a toda la población habanera desde fuentes de abasto de las vecinas provincias, se intensifican las medidas de ahorro, rehabilitación de redes, supresión de salideros y el desarrollo de nuevas inversiones… pero, será necesario además:

  • Intensificar la siembra de árboles, su cuidado y riego posterior en toda la cuenca.
  • Restaurar los pequeños sistemas fluviales que existían.
  • Prohibir y penalizar la tala.
  • Rescatar los pequeños bosques pluviales habaneros.
  • Cuidar y eliminar paulatinamente el maltrato hecho a los pequeños bosques pluviales habaneros y al “Casiguagua” (Río Almendares).
  • Dejar que el río corra (río abajo) en la zona seca.

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Muchas gracias,

Onelio García Pérez
Director del Sitio www.hobbiesenred.com
Correo: director@hobbiesenred.com