La boda de mis padres.

Fotos: Archivo de mi tío Maximino García (EPD) oriundo de Santiago de las Vegas, cortesía de su hijo Gustavo García.

Textos: OGP https://www.hobbiesenred.com/pesquisa.html

Fuente IA Gemini https://gemini.google.com/

¡Prohibido olvidar! “Los 40 de Wajay”

Desde la antigüedad los hijos de españoles e isleños que vivían en Wajay se casaban en la iglesia del pueblo.

Esta boda fue realizada en la Iglesia de la Virgen de la Candelaria después del triunfo de la insurrección armada, cuando la relación del nuevo gobierno con la iglesia “parecía que todo sería mejor”. Con los años, el gobierno sacó sus garras y comenzó a prohibir e intervenir todo lo que oliera a libertad…

La ruptura de la relación entre la Iglesia Católica y la Revolución Cubana se produjo principalmente en el año 1961, aunque la relación se deterioró rápidamente desde el triunfo de la Revolución en 1959.

·         Deterioro Inicial (1959-1960): Aunque inicialmente la Iglesia apoyó algunos objetivos sociales de la Revolución (como la Reforma Agraria), pronto surgieron tensiones por el giro hacia el socialismo y el comunismo del nuevo gobierno. La jerarquía eclesiástica, mayoritariamente española y con estrechos vínculos con la clase alta, se opuso a la confiscación de propiedades (incluyendo escuelas y hospitales católicos) y al creciente control estatal.

·         Punto de Ruptura (1961): El momento más crítico y decisivo de la ruptura ocurre en 1961.

o        En este año, alrededor de 300 sacerdotes y monjas (la mayoría de origen extranjero) fueron expulsados de Cuba a bordo del buque Covadonga, acusados de realizar “actividades contrarrevolucionarias”.

o        Este evento simbolizó el enfrentamiento abierto entre la jerarquía de la Iglesia y el Estado revolucionario.

·         Consecuencias (1962 en adelante): En 1962, Cuba fue declarada un país ateo (o secular, con restricciones severas) y se prohibió a los católicos ser miembros del Partido Comunista, marginando a la Iglesia de la vida pública y social. Esto inició un “período de silencio” para la Iglesia.