La historia del Motociclismo cubano no se detiene, la estamos edificando día a día los propietarios de las motos de Cuba. Frases

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Habana Harley Club:

Si de la leyenda motera cubana hablamos en “Las Indias” tenemos que mencionar a los propietarios de las Harley-Davidson.

Motos del ClubPara intentar dialogar del motor en Cuba, hay que señalar que el primer automóvil ingresó en 1898 y un año después, el 3 de septiembre del año 1899 lo hizo la primera “moto” por el puerto de La Habana: un triciclo de marca Prinetti & Stucchi, construido en Milán, Italia, según la referencia de la revista "El Fígaro". La motocicleta tenía 3 puntos de apoyo, apenas unos 138 cc de cilindrada y utilizaba benzina como combustible.

En 1903 en EE.UU. Arthur Davidson, Walter y William S. Harley emprenden el afortunado proceso de construcción de la primera Harley-Davidson (HD) en una habitación de su residencia. Poco más de cuatro años... y aparece la Harley-Davidson Motor Company.

Habana HarleySe ha podido confirmar que los precursores del mercado motociclístico en La Habana fueron los señores Cristián Bru y José Presas, dos comerciantes que dedicaron su vida al motor en la Isla.

Habana HarleyEn Cuba, ya en la primera década del siglo XX (1917), los hermanos Harris Bros. Co. comienzan a inundar el mercado con las fascinantes motocicletas Harley-Davidson realizando competencias en diferentes lugares. A pesar de eso, esta sociedad no pudo mantener su hegemonía entre los clientes habaneros, debido a las mismas condiciones del momento y la fuerte competencia de motocicletas inglesas. En los años ’20 estos patronos venden la dependencia a José Luis Bretos, un comerciante dedicado al negocio de las motocicletas en Santiago de Cuba, al oriente del país.

Motoristas Harley en La Habana, Cuba 2010

Hombres del clubMujeres del club

 

 

 

 

Nuevo rumbo cogería el negocio de las HD en La Habana pasando a manos de Bretos. Se proyectaba un amanecer brillante para el negocio Harley-Davidson, fomentándose una inyección de capital fresco por parte de Bretos. Era ¿por qué no decirlo? ¡El auge de los productos Harley-Davidson en La Habana, Cuba! Bretos, con su inteligencia y capital introducido favorablemente de su anterior negocio, unido a las buenas relaciones que se establecieron con la policía, garantizó el respaldo a las HD por el ejército, igual que lo ocurrido en Estados Unidos. Los buenos contactos de su representante con la policía propiciaron un mercado sistemático Harley, tanto para el mercado civil, como para el mercado militar -policía- en La Habana, lo que favoreció en gran medida la supremacía de la marca en la nación.

En esos años las motocicletas Indian y las Harley-Davidson eran las dueñas absolutas del mercado americano. Nada mejor que una moto para moverse por una ciudad que crecía a pasos descomunales, pasear, hacer turismo, ir de pesca, caza, transportar cargas, distribuir productos a domicilio. Fueron los modelos Baby Harley -Super 10- por su autonomía y las Hydra Glide, los más famosos en las flotillas para distribuir rollos de películas en los cines, venta de helados con los GE Servi-Car, que tenían un sistema más suave, cómodo y silencioso (Mellow-Tone), de dos cilindros en V, 3 puntos de apoyo, fácil de conducir por los novatos, ¡ganando con esto Bretos, nuevos segmentos del mercado en Cuba!

El modelo FL Hydra Glide había aparecido en 1949 equipada con un motor Panhead, tapas en los balancines más grandes que evitaban las pérdidas de aceite de sus predecesoras Knucklehead, haciendo el motor más seguro alejando con esto los ciclos de mantenimiento, además, su nuevo frente contaba con horquillas amortiguadoras hidráulicas que absorbían las vibraciones en ambos sentidos, algo que sus antecesoras no lo habían conseguido con el mecanismo de resorte; el sillín estaba equipado con un resistente sistema de muelles estilo Buddy Seat que acomodaban el viaje del piloto y su acompañante.

La facturación de los modelos 74 FL en 1951, dejó al descubierto el incremento superior de ventas en sus dos versiones (1000 cc – 1200 cc), con una producción de más de 6000 unidades, la mayor de la empresa Harley-Davidson en ese año; los precios para los clientes, ¡eran accesibles para los amantes de estos vehículos en todo el mundo!

En la década del ’50 en Cuba, se hizo sentir la nueva política empresarial Harley-Davidson orientada a los concesionarios para: mejorar la imagen en los consumidores, facilitar las entregas, incrementar la publicidad y comprometerse con la marca. Incluso, se llegó a prohibir la reparación de otras marcas de motocicletas en los talleres HD para contrarrestar la competencia. En esos años, José Luis Bretos era el fiel defensor de la marca en la Isla llegando más allá con sus planes de venta, sobre cumpliendo la facturación Harley.

En la década del ’60, después de la rotura de las relaciones diplomáticas con EE.UU., los negocios de motocicletas se deprimen, desapareciendo las antiguas asociaciones por la falta de piezas y recambios creándose una preocupación entre los distintos propietarios debido a que sus máquinas día a día se fueron deteniendo en muchos rincones, garajes y patios de Cuba.

No es hasta la década del ’70 que empiezan a despertar, por las necesidades de transporte y reparación de estas motocicletas (americanas e inglesas), los diferentes grupos de propietarios de motores clásicos y antiguos, comenzando a reaparecer nuevas asociaciones moteras sin ningún animo de beneficio, unidas por amistad y simpatía motorista creándose lo que se conoció en 1977 como: “Grupo de propietarios de las Harley-Davidson en La Habana”.

En junio del año 1991 fallece José Lorenzo (Pepe Milésima) un destacado mecánico de estos motores de origen español, estimado y conocido entre los motociclistas por su alta presión en la mecánica, de apodo Pepe Milésima y se establece la costumbre entre los moteros ir al Cementerio de Colón todos los “día de los padres” en Caravana a rendirle tributo a los motociclistas fallecidos, instaurándose el día del Motociclista ausente.

Tradición esta que se mantiene viva en nuestros días, cuando los moteros de Cuba cada tercer domingo de julio vamos hasta la Metrópolis de Colón. ¡A rendir honor al gran mecánico que despertó el espíritu Harley en Cuba!, “El día del motociclista ausente”.

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Onelio García Pérez
Director del Sitio www.hobbiesenred.com

Mucha suerte,

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